vía lactea
- Observaciones astronómicas

Hola vieja amiga

No se si os pasará también a vosotros pero, periódicamente, no se el motivo, me entran las dudas sobre si merece la pena seguir en esta afición… ya sean las nubes, los horarios intempestivos del verano, lo prohibitivo de los precios del material que utilizamos, la cantidad de energía y dedicación que consume esta afición, los kilómetros de carretera que nos metemos al cuerpo para escapar solo levemente de la contaminación lumínica, la cada vez más habitual presencia de satélites artificiales… pero siempre encuentro una cura para esa desgana y aflicción: salir al campo a observar el cielo. Salir ligero de equipaje, con un telescopio sencillo, nada de astrofotografía, solo equipo visual…como en mis primeros días como astrónomo aficionado. Buscando encontrarme de nuevo con esa sensación de maravilla, asombro, paz, contemplación… yo la llamo «vieja amiga» porque ya son unos cuantos años en su compañía y se que siempre que salgo a encontrarme con ella me devuelve el abrazo.

En este fin de semana previo al novilunio de Junio la cosa pintaba regular en lo meteorológico. Sabía que no iba a ser una noche para tirar cohetes porque había previsión de viento y también presencia de nubes. El camino hasta nuestro destino habitual próximo a los Montes de Toledo se me hizo corto si bien llegamos con bastante antelación y además en estas fechas los atardeceres son eteeeeeerrrrrnos. En cuanto llegamos montamos la mesa y las sillas y el telescopio, el Mak127 sobre la AZ-GTi. También puse alejada la Star Adventurer con la cámara para sacar luego algunas fotos de la Vía Láctea que en estas fechas ya empieza a asomar a horas decentes. Había una calma en los alrededores solo propia de un gran evento como una final de Champions (incluso muchos compañeros de afición se quedaron en casa para verla, no fue nuestro caso). Disfrutamos de un bonito atardecer dando cuenta a los bocadillos y unas cervezas hasta que los mosquitos empezaron a ponerse pesados. Me unté en citronella sabiendo que aún así acabaría devorado por los molestos insectos.

A eso de las 21:00UTC, con suficiente oscuridad, me puse a alinear el telescopio. Me había traído el mando de la AZ-EQ6Pro para ponerlo en la AZ-GTi pero no caí en la cuenta de que el cable que tengo que utilizar es diferente y me lo había dejado en casa así que tocaba manejar la montura con el móvil, algo que odio, sobre todo en visual, porque deslumbra muchísimo. Afortunadamente tengo instalada en el móvil la app TwightLight que permite poner la pantalla en tono rojizo y atenúa mucho el brillo, con lo que pude atajar en parte ese problema, aunque sigo prefiriendo el tacto de los botones físicos que permiten controlar la montura sin mirar la pantalla.

salida20231118

Otro de los problemas que encontré es que no podía apuntar a algunos objetos. Me aparecían en el menú pero la app no me dejaba seleccionarlos. Al principio no entendía por qué pero en cuanto comprobé que todos los objetos estaban cerca del cénit lo asocié con límites de altitud y efectivamente, fue desactivar la opción de límites en el eje Alt y ya pude apuntarlos. Esto es una medida de seguridad configurada por defecto en la app para evitar que un tubo largo golpeé en las patas del trípode.

El último de los problemas es que también se me olvidó coger la silla de observación y un trapito negro que tengo. Estos dos objetos son muy útiles, el primero te da la comodidad necesaria para observar con calma y relajación los objetos, lo que permite estar mucho más tiempo sobre el ocular y apreciar más detalles. El segundo sirve para ponérnoslo sobre la cabeza y aislarnos de la claridad. Totalmente tapados y a oscuras nuestro ojo se acostumbra mejor a la oscuridad y es capaz de captar detalles más sutiles.

A pesar de estos problemas, causados por la falta de rodaje en visual durante los últimos meses comencé a disfrutar de la observación. Primero con objetos facilitos como cúmulos abiertos y globulares. Para los primeros utilicé el ocular de 32mm de Baader, que es el que más campo me ofrece. A pesar de ello, la gran focal del Mak127 impedía ver los abiertos de una vez y tenía que navegar entre el mar densamente poblado de estrellas de M44 Cúmulo del Pesebre. Tengo que probar algún reductor de focal en este tubo para este tipo de objetos porque ganan mucho en focales más pequeñas.

Siguiendo el ascenso desde la constelación de Cáncer el siguiente objetivo fue Leo donde disfrutamos de las vistas de las galaxias del «triplete» M65, M66 y NGC3628 y posteriormente fuimos hasta M95, M96 y M105. El Mak se comportaba decentemente en la visión de estos objetos galácticos ofreciendo aumentos y un notable contraste en la imagen.

Triplete de Leo
Triplete de Leo

He de decir que la AZ-GTi no centraba del todo bien los objetos al principio de la noche y fue necesario apuntar a estrellas brillantes cercanas a éstos e ir haciendo un Sync a esa estrella en cuestión. Una vez añadidas 5 estrellas la precisión de los GOTOs mejoraron bastante.

La noche no estaba para tirar cohetes, el termómetro IR marcaba -13 lo que indicaba la presencia de humedad en altura. Esto se traducía en una lectura pobre del SQM, tan solo 21.08, muy propia de noches mediocres en esta zona donde solemos llegar a 21.25. La temperatura a nivel de suelo era de unos agradables 13ºC lo que me permitió prescindir del abrigo buena parte de la noche. Con una camisa térmica y el forro polar se estaba a gusto.

Continuando con las galaxias también observamos M81 y M82 así como M51. Estando muy altas en el cenit se disfrutaban espectacularmente. No pudimos evitar acordarnos de la observación de esos objetos hace unos años con el 1,23m de Calar Alto.

También observamos algunos globulares como M3, M13 o M4. Por el horizonte se elevaba majestuosa la constelación de Escorpio y tras ella la Vía Láctea hacía acto de presencia reclamando el protagonismo de los cielos estivales en los que estamos entrando. Como no, había que observar las nebulosas de la zona próxima al centro galáctico con los ya habituales objetivos de M8, M16 y M17.

M17 o Nebulosa Omega
M17 o Nebulosa Omega

También hubo tiempo de observar alguna nebulosa planetaria, momento en que decidí sacar el filtro UHC y mejorar el contraste de la imagen que se consigue al utilizarlo con estos objetos en particular.

Fue una noche muy agradable, de esas que te devuelven a la afición. A pesar de que el cielo no era perfecto el reencuentro con la observación visual me dejó muy satisfecho y con ganas de repetir. A ver si tenemos buenas noches despejadas a partir de ahora. Los mosquitos ya me están echando de menos.

Compártelo

Autor: Roberto Ferrero

Roberto Ferrero es miembro de las agrupaciones astronómicas Madrid Sur y AstroHenares. Astrofotógrafo desde el año 2009, sus trabajos han sido publicados en varias revistas especializadas como "Astronomía", Sky&Telescope y Astronomy, además ha contado con varias publicaciones en el AAPOD. En 2020 fue el ganador del V Concurso Internacional de Astrofotografía de Calar Alto. Monitor de astroturismo, divulgador FAAE y responsable de Turismo Estelar, portal web de turismo astronómico.
Lee más artículos de Roberto Ferrero

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *