Crónica de la observación del eclipse solar del 12 de agosto de 2026

Siempre había oído que un eclipse total de Sol es algo que hay que ver una vez en la vida, que no hay ningún otro fenómeno en la Tierra que lo supere, ni siquiera las auroras. Había visto multitud de streamings y vídeos en YouTube de eclipses totales pero ahora que lo he visto con mis propios ojos tengo que reconocer que es cierto, no hay fotografías ni vídeos que reproduzcan fielmente el maravilloso espectáculo que supone ver nuestro Sol totalmente eclipsado y contemplar a simple vista la majestuosidad de su corona. El nombre de «astro rey» lo tiene merecido completamente. Llevábamos muchos años esperando esta fecha y por fin ha llegado. Pero la espera no ha sido sencilla y tampoco carente de sustos y emociones. A continuación el relato de una serie de catastróficas desdichas de unos astrónomos aficionados intentando observar su primer eclipse total de Sol.

Empezamos con la planificación «más o menos seria» de este eclipse hace casi 4 años aunque llevábamos soñando con él desde 2009 cuando retomé mi afición astronómica, que lejana se veía esta fecha entonces, pero lo cierto es que mirando hacia atrás no parece tanto. Pues eso, que allá por 2022 empezamos a buscar alojamientos y lugares de observación. Había muchos dónde elegir pero buscábamos un lugar con buena comunicación por si hubiera que hacer cambios de última hora por culpa del tiempo y lo más cerca posible de la franja de totalidad. Por eso los últimos 2 años nuestras astrovacaciones han sido en la provincia de Burgos, lugar que consideramos que reunía las mejores condiciones para observar el fenómeno. Además si ya encontrábamos una casita rural en un sitio con buen cielo para aprovechar las noches pues mejor que mejor ¿no?

En 2024 estuvimos muy próximos a Cantabria y deseché la idea de observar el eclipse desde allí por la formación de nubes casi todas las tardes. El año pasado encontramos una casita rural en Briongos de Cervera, muy cerca de Santo Domingo de Silos, casi casi en la línea de centralidad, y decidimos pasar una semana allí. Aunque la casa estaba pegada al pueblo el cielo era relativamente oscuro y si me llevaba el telescopio a una era no muy alejada podía aprovechar para hacer astrofoto. Estuvimos ese año tomando nota de posibles puntos de observación del eclipse aunque comprobamos que éste se vería desde la propia casa rural. Decidimos que ese sería nuestro cuartel general para 2026. Todo esto que parece fácil nos llevó horas y horas de búsqueda y llamadas a multitud de alojamientos, no penséis que fue sencillo.

Pero en 2 años la vida puede dar muchas vueltas y en este tiempo cambié de trabajo en dos ocasiones (cosas del mercado laboral IT y sus dichosas subcontratas) y el último cambio fue en mayo. Una de las condiciones que puse a mis nuevos empleadores era que me respetasen las vacaciones que ya tenía reservadas y por suerte fueron comprensivos y no tuve problemas. Parecía que los dioses estaban de nuestro lado pero nos tenían reservada unas cuantas emociones. Apenas 2 semanas antes de las vacaciones el motor de mi coche se paró repentinamente en carretera, algo que no había hecho nunca. Volvió a arrancar pero tenía que llevarlo al taller antes del viaje no siendo que nos dejase tirados en pleno camino. Tras unos días el taller me devolvió el coche reparado (bueno, en realidad fueron dos visitas pero eso es otra historia) y cuando salgo del taller veo que el coche tiene una fuga de líquido refrigerante, radiador picado. No podía creer mi mala suerte. Todo esto 3 días antes de irnos de viaje. Como ya estábamos un poco preocupados habíamos empezado a mirar alquileres de furgonetas y teníamos una reservada en una empresa cercana a casa. Al final me cambiaron el radiador a tiempo para irnos de viaje con el coche, pero sin haberlo probado bien y con miedo de que pudiera haber alguna otra avería de camino optamos por el vehículo de alquiler. El día antes de salir de viaje pasé a recoger la furgoneta y ¡Vaya! resulta que no tenían disponible el modelo que ya había reservado. Me daban la opción de alquilar una furgoneta mucho más grande o un coche, respetando el precio, eso si. Al final nos fuimos de vacaciones en un Seat Arona, que es cómodo, pero el maletero no tiene nada que ver con el de mi Ford Focus familiar. Esto significó que tuve que traer un equipo más reducido que el que tenia en mente, pero suficiente para capturar el eclipse.

El viaje trascurrió sin incidencias (paramos a comer un cochinillo como ofrenda a los dioses para apaciguarlos) y por fin llegamos a nuestro alojamiento desde el que veríamos el eclipse 4 días después. Afortunadamente la previsión meteorológica era buena, algo que no dejamos de mirar durante todos los días. Recordemos que el año pasado, el 12 de agosto, estuvo nublado en toda España.

Para fotografiar el eclipse me traje la AZ-GTi y el SV503 con la cámara Canon 6D. A parte traje 2 smartphones viejos para grabar el fenómeno y nuestras reacciones. Durante los días previos estuvimos muy nerviosos, mirando la previsión meteorológica cada poco. En la tele no paraban de hablar del eclipse a todas horas, las RRSS igual. Durante esas noches ni me atreví a usar el telescopio ni la cámara por miedo a que se rompiera algo, me preocupé de hacer algunas pruebas solares y tener todas las baterías preparadas. Por supuesto las noches que no saqué el telescopio fueron totalmente despejadas…y he de reconocer que dormí muy poco por culpa de los nervios.

El día antes del eclipse bajando con el coche a Silos a cenar algo los dioses decidieron darnos un último sustito. El indicador de presión de uno de los neumáticos del Arona empezó a indicar nivel bajo ¡Ay no me digas que hemos pinchado, ya lo que nos faltaba! Pero resultó ser simplemente una ligera pérdida de presión. Estos coches modernos llevan sensores por todas partes y se quejan de todo, pero por unos minutos la verdad es que nos preocupó.

El día de la verdad

Por fin llegó el día del eclipse y se me hizo larguíiiiiiisimo. Que nervios, que ganas de que llegara el momento. Ya por la tarde sobre las 18:00 empecé a montar el equipo al Sol, y eso que se monta en muy pocos minutos. La mayoría de la gente del pueblo se subió a un monte para poder verlo mejor, si hubiera tenido acceso en coche hubiéramos ido pero cargar con todo el equipo durante una buena caminata no era mi idea de disfrutar de un eclipse así que nos quedamos en la era inicialmente prevista. Poco a poco empezaron a llegar otras personas que habían decidido quedarse en el pueblo.

Puse el equipo en estación, los filtros, el ordenador, apunté al Sol e hice el enfoque aprovechando una mancha solar que apareció por el limbo un par de días antes (anteriormente no se veían manchas y esto era algo que me preocupaba a la hora de conseguir un buen enfoque). La aplicación solar eclipse timer lanzó su primer aviso «5 minutos para el primer contacto» ¡Comenzaba a aventura! El corazón me iba a mil, estábamos todos expectantes.

inicio
Así comenzó el eclipse solar. Había algunas manchas solares que ayudaron a conseguir un buen enfoque.

Coloqué los smartphones para grabar cuando llegara la totalidad. Uno frente a nosotros enfocando el horizonte y el otro a nuestro lado, para grabarnos a nosotros y nuestras reacciones. Pensándolo bien tenía que haber puesto esta segunda cámara detrás de nosotros, para capturarnos tanto a nosotros como el eclipse, no caí en ese detalle. Tampoco caí en poner la calidad en 4k así que se quedó en 1080p.

«Primer contacto en 15, 10, 5, 4, 3, 2, 1» La voz sintética nos anunció que el eclipse había empezado y tardamos muy poco con la ayuda de las gafas de eclipse en empezar a ver el primer mordisquito en el disco solar. En cuestión de minutos observaríamos como avanzaba a toda pastilla. Empecé a sacar algunas fotos con la cámara utilizando las Canon EoS Utilities como intervalómetro.

Una familia del pueblo se acercó a preguntarnos, estuvimos charlando y les comenté que no podían mirar por el telescopio porque tenía la cámara puesta pero que les iría avisando de los contactos y de lo que tenían que ver, al final el eclipse se ve perfectamente sin necesidad de telescopio y cuando llega la totalidad incluso sin gafas. Tenían dos chavales jóvenes y me fijé que miraban poco el eclipse, incluso parecían querer evitar la luz solar, luego sus padres nos dijeron que habían cogido algo de miedo por todas las advertencias de seguridad que habían oído sobre quedarse ciegos. Intenté convencerles de que teniendo cuidado y haciendo las cosas con seguridad no tenía que pasar nada pero no hubo manera.

A medida que avanzaba el eclipse se notaba una luz cada vez más rara. Las sombras tampoco estaban tan definidas, era un atardecer anómalo. La temperatura también se notaba que descendía más que los días previos. Todos estos efectos se magnificaban a medida que nos acercábamos a la totalidad… el momento mágico.

«5 minutos para segundo contacto, aprecie las bandas de sombra»…El corazón se me salía del pecho. Ya solo quedaba una pequeña franja solar apreciable con las gafas de eclipse. La luz estaba rarísima. No aprecié las bandas de sombra en el suelo. El Sol quizá estaba demasiado bajo para apreciar ese fenómeno. «15 segundos, 10….» empezamos la cuenta atrás. La noche comenzaba a cernirse sobre nosotros. La sombra llegó a toda velocidad. «Retire los filtros de la cámara» lo hice lo más rápido que pude y subí la exposición. «3, 2, 1 …. segundo contacto, retire las gafas, retire las gafas» Yo ya no las llevaba puestas porque estaba mirando la pantalla del ordenador pero fue subir la mirada y quedarme petrificado… no tengo palabras para expresar lo que vi, parecía una imagen sacada de una película de ciencia ficción o un sueño extraño. Ahí estaba la corona solar, majestuosa, plateada, increíblemente grande y hermosa… en el lado izquierdo del Sol se apreciaba una gran protuberancia solar de un color rojizo-rosado eléctrico (ya lo habíamos avisado tras haberla visto en las imágenes del proyecto GONG) empezamos a gritar, a alucinar, a compartir un momento de exaltación y éxtasis imposible de narrar. Me sorprendió el enorme tamaño de la corona solar y me pareció incluso que el tamaño relativo del Sol era enorme ¿Me contagié de la ilusión de Ponzo?

Las emociones se disparaban, las lágrimas brotaban, los pelos de punta… ni me fijé en si se veían planetas o si se veían estrellas, yo solo podía ver esa espectacular corona solar. Alternaba la visión de la corona con rápidos vistazos al ordenador para pulsar el botón de disparo automático con ahorquillado configurado a 5 exposiciones de diferente duración. Llegamos al máximo del eclipse, el tiempo se había acelerado ¿Ya? No puede ser… quiero que el tiempo se pare.

Eclipse solar total


Y tras 1 minuto y 45 segundos todo se desvaneció. Volvió a aparecer el anillo de diamantes y con él vuelta a poner filtros y gafas, aunque para abrazarnos ya no hacían falta…. lo habíamos conseguido. Habíamos visto nuestro primer eclipse solar total. Uno de los pocos retos que tenía pendiente en mi lista desde que empecé mi afición por la astronomía hace ya 17 años. Tránsito de Venus, Tránsito de Mercurio, ocultaciones, eclipses lunares totales, solares parciales, auroras, cometas, lluvias de estrellas… nada está al nivel del eclipse solar total.

Habíamos visto el eclipse pero una parte de nosotros se quedó con él. Nos cambió a todos.

ocultacion eclipse web

Ha sido una experiencia que ha marcado a millones de personas en nuestro país (y de parte del extranjero, porque había muchos turistas este año en España). Todos nos hemos quedado con ganas de más, y no tendremos que esperar mucho, porque el 2 de agosto de 2027 podremos repetir la experiencia, pero eso si que va a ser toda una aventura, porque aquí en España la franja de totalidad ocupará mucho menos espacio, zona sur peninsular, Ceuta y Melilla. Las reservas hoteleras se van a saturar por la demanda y la expectación máxima. Ya veremos si no tenemos que ir al norte de África a verlo, eso es algo en lo que tengo que empezar a trabajar en cuanto regrese de mis vacaciones y hable con los compañeros de mi nuevo trabajo. Si hay suerte espero que podamos repetir la experiencia, si no, me tendré que conformar con ver un eclipse parcial desde Madrid y esperar a otro eclipse solar total en otra parte del mundo otro año. Japón, Australia, USA… son algunos de los destinos que quizá visitemos en el futuro. Quien sabe. Nos hemos convertido en umbrófilos y no hay antídoto para ello.

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